martes, 13 de marzo de 2012

Paseo hacia el rastro







La rivera del manzanares es ahora  una vía peatonal pensada para que todos los ciudadanos de Madrid la disfrutemos, acompañados de niños con patines y bicicletas, o de perros. Podemos llegar hasta la Avenida de Extremadura  y subir por la calle Segovia, pasando por debajo del  Viaducto que  prolonga  la calle Bailén  uniéndola a la Plaza de Oriente por la cumbre del cerro de las Vistillas.  El viaducto anterior de 1874 estaba hecho de piezas de hierro prefabricadas en el extranjero con arreglo al proyecto del ingeniero municipal Don Eugenio Barrón.
En  la calle Segovia, por la cual en tiempos corrió un arroyo de aguas cristalinas que dividía en dos colinas, las vistillas y la Almudena, como muy bien nos cuenta Ángel del Río en su libro "Viejos Oficios de Madrid", podemos ver  ese pasado reflejado en las diversas fuentes que dan testimonio  del agua que disfrutaban los vecinos de Madrid. Según un  vando Municipal del 22 de agosto de 1770 " El uso del agua de las fuentes públicas es libre y gratuita para todos los vecinos"

Nos vamos acercando a la calle Toledo y entre calles asoma  a mano izquierda,  ubicada en la calle San Justo no, 4,   la Basílica de San Miguel, original por su fachada convexa del siglo XVIII, que tiene estatuas de la Fe, la Fortaleza y la Esperanza de Michel y Carisana.
A mano derecha, en la calle del Nuncio,  asoma la iglesia parroquial de San Pedro, construcción medieval, en cuya torre se conserva un ventanillo de estilo árabe-bizantino,  que fue mezquita, antes que iglesia cristiana. Hasta 1567 estuvo en la torre una famosa campana que según la tradición popular ahuyentaba los demonios y deshacía los nublados. En el templo reciben culto la figura del Cristo de las Lluvias , Nuestra Señora de la Aparecida y la Virgen del Olvido.

Enseguida llegamos  a la Calle Toledo, sale a recibirnos la antigua iglesia de San Francisco Javier y Colegio Imperial convertida después en Colegiata de San Isidro y después en Catedral de San Isidro el Real, edificada en 1651 por la Compañía de  Jesús. Carlos III en 1769 encargó una gran reforma a Ventura Rodríguez y trasladó desde San Andrés el cuerpo incorrupto de San Isidro. En el templo había  cuadros y estatuas de gran valor que se destruyeron o desaparecieron durante la guerra civil. Se salvaron la urna de San Isodro y otras importantes reliquias , que alguien ocultó en una pared de la propia iglesia.  José de Bonaparte sintió predilección por esta iglesia y en este templo se celebraron las funciones oficiales durante su corto reinado. En este Colegio Imperial adosado cursó sus estudios Lope de Vega.
Recomiendo  hojear el Libro de Clara  Tahoces "Guía del Madrid  mágico" Editado por  Martín Roca y del que se puede encontrar un ejemplar en algunas bibliotecas de la Comunidad de Madrid. En ella  la autora  expone los milagros del Santo, anécdotas y tradiciones.

En dos pasitos llegamos al Rastro, el mayor mercado popular del país al aire libre. Surgió en 1740 como zoco diario de venta de objetos usados y una década después, como mercado de domingos y festivos.  Ya  ha cumplido 261 años como mercado dominical. Para conocer más sobre su historia existe un libro que se puede adquirir allí mismo escrito por José A. Nieto Sánchez editado por  Visión Net  www.visonlibros.com

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